Durante toda
nuestra vida se nos ha dicho e incluso se nos ha inculcado que, entre más
dinero tenga, mejor persona serás; cuestión que claramente es una total
mentira. Siguiendo el estereotipo de lo que la sociedad marca como una persona “buena”,
podemos decir que no es clasificable dependiendo de cuántos ceros tiene su
cuenta bancaria, sino de la calidad humana que se tenga hacia sí mismo y hacia
los otros.

